Consigue tu bienestar emocional en pocos pasos

Consigue tu bienestar emocional en pocos pasos

 NUTRICIÓN Y BIENESTAR

Las emociones que experimentamos son reacciones psicofisiológicas que representan modos de adaptación al entorno y a la realidad.

Desde el punto de vista psicológico, las emociones afectan a nuestra atención, elevan de rango algunas de nuestras conductas y activan redes asociativas relevantes de la memoria.

Desde una perspectiva fisiológica, las emociones son las responsables de nuestras respuestas y actúan con rapidez. Los distintos sistemas biológicos, incluidas las expresiones faciales, los músculos, la voz, la actividad del Sistema Nervioso Autónomo y la del Sistema Endocrino, establecen un medio interno óptimo para el comportamiento más efectivo.

Conductualmente, las emociones son un medio para establecer nuestra posición con respecto a nuestro entorno, y nos impulsan hacia determinadas personas, objetos, acciones, ideas, y nos alejan de otras.

«Las emociones actúan también como depósito de influencias innatas y aprendidas, y poseen ciertas características invariables y otras que muestran cierta variación entre individuos, grupos y culturas» (Levenson, 1994).

Las emociones son:

  • Un indicador para nosotros mismos.
  • Nos ejercitan para la acción.
  • Supervisan el estado de nuestras relaciones.
  • Evalúan si todo funciona correctamente.
  • Sirven de señales a los demás.

Tras describir con brevedad lo que son las emociones, cómo funcionan y para nos sirven, procedamos a detallar la parte práctico. Detallamos a continuación diez pasos que nos pueden generar bienestar emocional.

1. Escoger los pensamientos positivos frente a los negativos

Si escogemos los pensamientos negativos, estos nos provocarán malestar. En cambio, si nos decantamos por pensar de forma positiva, estos generarán un bienestar en nosotros. Esto no es fácil si estamos acostumbrados a hacer lo contrario. Para nosotros, dejarnos llevar por los pensamientos negativos tiende a convertirse en costumbre. Romper este hábito para sustituirlo por otro es difícil, pero no imposible. Tendremos que decirnos a nosotros mismos aspectos positivos de nosotros o creer en nuestra posibilidades (autoinstrucción): «yo puedo», «me gusta cómo soy», «soy capaz», «qué bien lo he hecho», etc. La persona con la que más vas interactuamos a lo largo del día somos nosotros mismos. Por ello, debemos procurar decirnos cosas positivas. Es nuestro deber animarnos a nosotros mismos. El objetivo de esto es guiarnos hacia la consecución de nuestras propias metas.

2. Centrar nuestra atención en lo obtenido no en nuestras carencias

Nosotros, como cualquier ser humano, tenemos la tendencia de enfocar nuestro pensamiento en todo aquello que nos hace falta y cometemos este fallo con demasiada frecuencia. Esto provoca que no nos percatemos de los éxitos o cosas positivas que suceden en nuestro día a día. No tenemos que perder nuestro tiempo divagando sobre el mañana y lo que nos esperará allí, por inmediato que este nos pueda parecer. Debemos centrarnos en lo que podemos hacer hoy para llegar a la meta que nos hemos planteado para el mañana. Desgranemos nuestros objetivos futuros en aquello que podemos hacer real ahora. Paso a paso, nos aproximaremos a lo que deseamos en el futuro.

3. Controlar nuestra actitud frente a las adversidades

En muchas ocasiones, las circunstancias que afectan a nuestra vida no son favorables. Esto no lo podemos cambiar, pero sí nuestra actitud frente a ello. Debemos aceptar las injusticias que existen en la vida y favorecer una actitud positiva frente a la adversidad. Es probable que esta actitud no solucione nuestros problemas, pero hará que busquemos soluciones distintas para nuestros problemas y, además, nos sentiremos mejor. Pensar negativamente hará que baje nuestra autoestima, y como consecuencia, nuestra seguridad.

4. Actuar positivamente

Si pensamos de manera positiva, esto no arreglará nuestra vida mágicamente.  No debemos caer en el error de pensar que todo se solucionará por mantener únicamente una actitud positiva. Si pensamos en positivo, es para incentivarnos a actuar. Si pensamos en positivo, es para comprender cómo debemos proceder para arreglar nuestros problemas o eliminar los obstáculos. Considerar que el pensamiento positivo y centrarnos solo en que somos felices a pesar de todo es trivializar esta herramienta. Los inconvenientes no se arreglan por ellos mismos. Debemos mantener una actitud positiva y, a partir de ahí, actuar en consecuencia.

5. Abandonar nuestra zona de confort

La zona de confort es aquel lugar donde nos sentimos cómodos, aunque esto no implica que esta zona de confort nos garantice la felicidad, solo es un lugar donde podemos evitar enfrentarnos a las adversidades. ¿Cómo podemos salir de la zona de confort para encontrar el contexto donde podamos ser realmente felices? La respuesta es sencilla. Tenemos que exponernos a nuevas experiencias, permitir que la vida nos sorprenda. Hay que intentar perder el miedo a descubrir nuevas realidades y hallar nuevas experiencias que nos ayuden a desarrollar nuevas aptitudes. El crecimiento es aprendizaje, y se aprende experimentando.

6. Querernos a nosotros mismos

No podemos dejar la clave de nuestra felicidad en las manos de otro. No hay que depender única y exclusivamente de lo que los demás piensen de nosotros, ya sea positivo o negativo. Debemos aceptarnos tal y como somos, valorando nuestras cualidades y siendo consciente de nuestros defectos. Disfrutemos de nuestros éxitos, da igual lo grandes o pequeños que sean. Recuerda que nuestras experiencias positivas no pertenecen a nadie más que no seamos nosotros. ¡Disfrutémoslas!

7. Confiar en nosotros

Hay que adoptar una actitud ganadora, repetirnos continuamente: «YO PUEDO HACERLO» y tener confianza en nosotros y en nuestras facultades. Debemos velar por nosotros, pues nadie va a hacerlo mejor. Somos los mayores responsables de nuestro bienestar, así que debemos ponernos a ello enseguida, generando y disfrutando del sentido del humor.

8. Cambiar o aceptarnos

A lo largo de nuestra vida conoceremos dolor, pues este forma parte de ella. No podemos ignorar este hecho fundamental. Cuando intentemos engañarnos obviando esto, el dolor siempre nos mostrará la verdad apareciendo por algún sitio. Para sobreponernos a él, debemos aceptarlo y solo así podremos superarlo. Tenemos que aceptar todo lo que no podemos cambiar. Solo debemos esforzarnos para cambiar algo cuando estemos seguro de que podemos hacerlo y de que depende de nosotros mismos.

9. Hacer lo que nos gusta

No debemos esperar a que nuestra vida esté solucionada completamente para valorar todo lo que causa placer y nos agrade. Hay que disfrutar de los pequeños placeres del día a día desde el primer momento.

10. Expresar nuestros sentimientos

Para lograr nuestro bienestar emocional y asentarlo hay que saber expresar nuestros sentimientos, ya sean alegrías, las tristezas o dificultades… Esta es una buena premisa sobre la que desarrollar un diálogo óptimo con las personas con las que convivimos. No debemos esperar a que sepan nuestro estado de ánimo o nuestros problemas por ciencia infusa. Tenemos que aprender a comunicar con coherencia nuestros pensamientos de forma verbal y no verbal.

Para finalizar, queremos recordar las palabras de Leslie Greenberg, una psicoterapeuta cuyas investigaciones abordan de forma principal la terapia focalizada en las emociones: «La lección, en la vida actual, es que la inteligencia emocional implica que nuestras emociones nos movilicen y que nuestra razón nos guíe. Integrar la cabeza y el corazón supone que la acción incitada por la emoción sea razonada».

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